- No solo los fallos de asilo por parte de los jueces han bajado. También se ha disparado el número de solicitudes que ni siquiera llegan a una decisión de fondo.

Hoy en día, los casos abandonados o retirados pasaron de 32.896 en 2024 a 66.633 en 2025, un aumento de más del 100 por ciento. En términos proporcionales, eso equivale a que estos casos pasaron de representar el 12,2 por ciento del total a casi el 25 por ciento en un solo año.
MUCHOS SON RETIRADOS …
En 2026, aunque se trata de cifras parciales hasta febrero, la tendencia es aún más pronunciada: los abandonos y retiros ya suman 26.937 casos, lo que equivale a más del 42 por ciento del total procesado hasta ahora. Expertos y abogados de inmigración atribuyen este fenómeno, al menos en parte, a un entorno cada vez más adverso para quienes buscan asilo donde las probabilidades de éxito se han reducido de manera significativa y las condiciones del proceso, incluida la detención prolongada, han elevado los costos de continuar con una solicitud. Ese endurecimiento coincide con una transformación profunda, y poco visible, del sistema de cortes migratorias.
¿JUECES PRESIONADOS?
Una investigación reciente de The New York Times encontró que la administración Trump ha ejercido presión sistemática sobre los jueces, incluyendo amenazas de sanciones disciplinarias contra quienes no se alineen con su política de deportaciones. A diferencia de los jueces federales, los jueces de inmigración no forman parte del poder judicial, sino que dependen del Departamento de Justicia, bajo la autoridad del Ejecutivo, lo que implica que pueden ser removidos de sus cargos. Desde el regreso de Trump al poder, más de 100 jueces han sido despedidos, de un total cercano a 750, en lo que los expertos describen como una purga sin precedentes.
¿NOMBRADOS A CONVENIENCIA?
En paralelo, la administración ha nombrado al menos 143 nuevos jueces, muchos de ellos con antecedentes como fiscales de inmigración o abogados militares, perfiles que, según analistas, tienden a adoptar posturas más restrictivas frente a las solicitudes de asilo. El impacto de estos cambios ya se refleja en los resultados. Según el mismo análisis, los jueces están aprobando solicitudes de asilo en menos del 10 por ciento de los casos este año, el nivel más bajo del que se tiene registro, mientras que las órdenes de deportación han aumentado de manera significativa.
QUEJAS DE LOS JUECES …
Varios jueces consultados describieron un ambiente de presión constante para fallar en contra de los migrantes: “Todos estamos mirando por encima del hombro”, dijo Holly D’Andrea, presidenta de la Asociación Nacional de Jueces de Inmigración, al referirse al temor a sanciones o despidos. Además, las autoridades han introducido cambios operativos que inciden en los resultados como la reducción de la concesión de libertad bajo fianza a migrantes detenidos, lo que incrementa la presión sobre quienes permanecen en custodia y reduce sus incentivos para continuar con procesos que pueden tardar meses o incluso años. En ese contexto, muchos migrantes optan por abandonar sus solicitudes o aceptar salidas voluntarias del país, una tendencia que ayuda a explicar el fuerte incremento en los casos que se quedan sin resolución judicial.
Todo esto ha contribuido a acelerar el ritmo de las deportaciones. En el último año, la administración Trump ha expulsado a aproximadamente 230.000 personas detenidas dentro del país y otras 270.000 en la frontera, según estadísticas del ICE, la Patrulla Fronteriza y el Departamento de Justicia.





