
La Casa de la Moneda en Filadelfia realizó este miércoles (12 de noviembre) la última acuñación del centavo estadounidense, tras la decisión presidencial de retirar esta moneda cuyo costo de fabricación supera su valor nominal. El mandatario Donald Trump dispuso su eliminación luego de que producir cada unidad alcanzara un costo cercano a cuatro centavos, mientras su uso en transacciones cotidianas se volvió marginal. Esta pieza, fabricada desde 1793, deja así de formar parte del proceso regular de emisión.
AJUSTES EN EL COMERCIO
El anuncio llevó a que estaciones de servicio, restaurantes, cadenas de comida rápida y grandes tiendas modificaran sus precios para facilitar el redondeo en pagos en efectivo. La Casa de la Moneda ha producido “pennies” en Filadelfia desde un año después de que el Congreso aprobó la Ley de Monedas, y desde 1909 el retrato de Abraham Lincoln figura en el anverso de la pieza de zinc y cobre. Aunque hay miles de millones en circulación, su presencia en operaciones financieras es cada vez menos relevante en un entorno digitalizado.
Trump señaló en febrero: “Durante demasiado tiempo, Estados Unidos ha acuñado pennies que literalmente nos cuestan más de dos centavos”, y añadió: “¡Esto es tan derrochador!”. No obstante, el retiro generó inquietudes entre comercios que dependían de estas monedas para gestionar cambios exactos. Algunos minoristas indicaron que la medida llegó sin instrucciones oficiales, lo que los llevó a optar por diversas soluciones: redondeos a la baja, solicitudes de pago exacto e incluso promociones que ofrecían bebidas a cambio de un conjunto de centavos. Aunque seguirá siendo moneda de curso legal, se estima que hay unos 300.000 millones de centavos en circulación, cifra considerada por el Tesoro como “una cantidad muy superior a la necesaria para el comercio”. En la comparación de costos, el “nickel” requiere casi 14 centavos para su fabricación, mientras que el “dime” demanda menos de seis centavos y el “quarter” cerca de 15 centavos.
- Estados Unidos se suma así a países como Canadá, Australia, Irlanda y Nueva Zelanda, que ya han retirado sus monedas de menor denominación y aplican sistemas de redondeo en los pagos en efectivo, manteniendo operaciones electrónicas con valores exactos.




