
El papa León XIV presidió este domingo la procesión del Corpus Christi por la plaza de Cibeles y la calle de Alcalá de Madrid tras una custodia del Santísimo Sacramento de 1943, que se guarda en el Museo de la Catedral de la Almudena de la capital española. Terminado el recorrido y una vez de vuelta en el altar, el pontífice puso de nuevo incienso en el Santísimo Sacramento, rezó una oración e impartió la bendición al pueblo.
Al igual que durante toda la eucaristía, el sol abrasó a más de 1,2 millones de personas congregadas al aire libre para presenciar una misa en la que se estuvieron repartiendo botellas de agua y parasoles, e incluso cartones de cajas para que pudieran abanicarse.
- La misa en Cibeles y la posterior procesión han sido los actos más multitudinarios de la visita del papa a España, que se prolongará hasta el 12 de junio con paradas en Barcelona y las islas Canarias.


