

Entre disfraces, calabazas y dulces de Halloween, y altares, flores y recuerdos del Día de Muertos, los latinos nos encontramos ante dos celebraciones con significados diferentes. Mientras Halloween se caracteriza por los disfraces, la diversión y las actividades relacionadas con lo misterioso y lo terrorífico, el Día de Muertos, especialmente arraigado en México, pero por fortuna difundido y hoy aceptado en muchas naciones de América Latina, gracias a lo “híbridos” que nos volvemos como migrantes; es una tradición cultural que honra la memoria de quienes han fallecido y celebra ese vínculo que permanece con nuestros seres queridos.
TRADICIÓN QUE SE HA EXTENDIDO
Vivir en Estados Unidos no significa renunciar a nuestras raíces. Sin importar en que país de Latinoamérica nacimos, como migrantes aprendemos a participar en las costumbres de la nación que nos adopta (Estados Unidos), y disfrutar de ‘su Halloween’ sin que necesariamente tengamos que olvidar nuestras propias tradiciones. La diferencia está en que Halloween invita a disfrazarnos para divertirnos, mientras que el Día de Muertos nos invita a recordar, honrar y mantener viva la memoria de quienes ya no están con nosotros.
LO QUE IMPORTA ES “COMPARTIR”
Al final, cada familia tiene la libertad de celebrar a su manera, de acuerdo con sus costumbres, creencias y tradiciones. Lo importante es compartir, disfrutar y enseñar a nuestros niños y jovencitos el valor de nuestras raíces. Ya sea con disfraces y dulces, con flores y altares, o con ambas tradiciones. Lo ideal es que esta temporada sea una oportunidad para unir a las familias, respetar las diferencias culturales y mantener viva nuestra identidad como LATINOS.


